Llegaba la noche y yo estaba con alguien que incluso en mi plano onírico resulta aburrido y estúpido. Llegaba la noche y ya no me hacía sonreir nada incluso habiendo tomado lo suficiente.
Llegaba la noche y me escapaba de las garras de un hombre que lo único que quería era tocarme físicamente.
Llegaba la noche y me daba cuenta que la conversación se vaciaba poco a poco y que él sólo me veía como un premio más para su masculinidad.
Llegaba la noche y yo me daba cuenta que a medida que más tiempos pasaba con ese chico, menos me quería a mi misma. Menos valía como mujer.
Llegó la noche y me fui. Me paré de la silla y lo dejé. Me fui a caminar por la calle llena de lucecitas del barrio de Palermo. Me reía y me sentía libre. Llena de luz.
Llegó la noche y aprendí a soltar esa sonrisa que es genuina. Esa sonrisa plena de "estoy haciendo lo que quiero, nada puede sorprenderme más que lo que estoy viendo". Pero me confundí. Te ví con otra.
Estabas ahí en pleno Plaza Serrano comiendo con ella. Noche de verano aparte. Hermoso para estar afuera. La luna estaba llena como mi corazón hasta ese momento. Las estrellas competían contra las luces de las calles para ver quién brillaba más fuerte. Y ustedes ahí. Casi a milímetros de un beso.
Sentí un frío recorrerme toda la espalda hasta el cuello.
Sentí que el vacío me llenó.
Ella era casi tan radiante como la misma luna. Creo que le ganaba. Vos, irradiabas una energía hermosa, propia de vos, pero cambiada. Estaban en sintonía perfecta. Eran perfectos juntos.
Me sentí ajena a todo el mundo por un momento. Me di cuenta que en realidad me sentía ajena a esa situación que en parte hacía poco solía ser mi mundo. Pero ahora no lo era más.
Me sentí paralizada por completo. No sabiendo qué hacer exactamente procedí a tomar un taxi para irme a casa. No quería ver más. Había sido suficiente se ve. Y masoquista no suelo ser.
Entonces sucedió algo mágico. Cuando paré el taxi, frente a la calle paraban varias lineas de colectivos y vi antes de subirme cómo se despedían.
Pensé: ¿a caso no se van juntos? Y preferí dejar morir mi instinto de mujer en esa pregunta del momento. Me subí al taxi.
Llegue a mi casa. Aún era de noche. La noche ya había llegado y me había comido por completo el alma. Me hundí de fondo en mi sillón y pensé en qué comer. Tenía hambre moría de hambre. Al menos algo dulce para ahorrarme la angustia a secas.
Entonces pasó algo extraño. Me llamaste. Atendí.
Preguntabas si te había visto en Plaza Serrano porque él creyó haberme visto a mi. Y le mentí. Preferí decirle que no, que no había sido yo. Que se habría confundido. Yo había entendido que él había continuado, no quería invadir su felicidad.
A lo que él me dijo que le había parecido que sí era yo y que le hubiera encantado encontrarme realmente porque se había encontrado con su prima de interior que se encontraba exhausta por el ruidoso mundo de capital.
Interesante pensé. No era ese nivel de "otra" que pensaba. Bueno... pensé. Pero no iba a quedar en nada esto. Como todo. Entonces decidí decirle si quería venir a tomar algo a casa.
Hubo unos segundos -eternos- de silencio. Y me dijo "Hoy no puedo, voy a lo de mi novia"
El universo no se había confundido. Y yo no tenía que haber atendido.
Llega la noche y uno comete errores. Lo malo de la noche es que te abre la mente y el alma porque cierra los otros sentidos. La noche te invita a concentrarte en lo profundo del ser humano. En el día nos encontramos siempre ocupados por las tareas mismas del día a día. Pero cuando llega la noche...
Llega la noche y esos errores cometidos son errores que en el futuro no se van a olvidar pero se van a desvanecer o se van a poder ocultar más sencillamente que los cometidos a la luz del sol. Es como si la luna tuviera otra mirada para los dos mientras hablábamos por teléfono.
No pasaba nada. Estaba oscuro y era de noche.
Entonces te dije que me alegraba escuchar eso y que tuvieran linda salida. Y cortamos.
Por suerte me desperté a tiempo para no seguir con el sueño. Pero de alguna extraña manera me desperté feliz. Te sentí bien y te sentí feliz. Entiendo que suene medio extraño pero no puedo ver que mi felicidad sea independiente de la tuya. No por ahora. Y creo que nunca va a serlo. Entonces me desperté feliz porque vos lo eras. Y sé que lo vas a ser.
Te soñé con otra. Si. Dolió. Muchísimo. No estoy lista para vivirlo en el plano real. No. Eso es seguro. Pero pienso en ello. Sé que va a pasar. Ojalá pase. Pero siento que me va a doler. Entonces, mi cuerpo ya está curándose desde ahora.


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