Él nunca me supo entender.
Él nunca me supo explicar por qué era cómo es
Él nunca me supo cuidar como yo quería que lo hiciera
Él nunca me llevó a los lugares a los que yo le pedía que me llevara
Él nunca me regaló el peluche que quería
Él nunca me regaló ropa interior para deleitarlo alguna noche especial
Él nunca me regaló una noche especial a la luz de las velas
Él nunca me regaló una noche a la luz de las estrellas
Él nunca me regaló una cena por aniversario
Él nunca me llevó al cine
Él nunca me enseñó a confiar en mí verdaderamente
Él nunca pensó que podía perderme
Él nunca me abrió la puerta del auto
Él nunca me vino a buscar para salir
Él nunca me invitó al teatro
Él nunca me vio llorar como ahora.
Él nunca me vio perdida como lo estoy ahora.
Pero...
Él siempre estuvo conmigo cuando lo necesité, aunque ahora ya no esté.
Él siempre trató de entenderme, aunque al final admite que no quiere.
Él siempre se puso segundo en prioridades.
Él siempre intentó transmitirme toda la seguridad que podía, aunque tampoco fue suficiente.
Él siempre me demostró su cariño, su afecto y su amor. Aunque no supe entenderlo.
Él siempre me llenó de alegrías, aunque ahora tengan un sabor agridulce a recuerdos pasados por lágrimas.
Él siempre me vio llorar pero no como ahora.
Él me enseño muchísimas cosas.
Él me enseño a sentirme querida por alguien.
¿Alguna vez voy a olvidarme de que me hiciste sentir así?
La respuesta es NUNCA.
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