viernes, 31 de marzo de 2017

La otra cara del amor

"Él vale. Y hasta que él no luche por sus sueños como corresponde, el mundo se lo va a llevar puesto. Tiene que tener el coraje de no detenerse. Que si quiere "a" que haga todo por "a". Que no diga "voy a.…" Ahí... Termina en fracaso. Termina en un "después lo hago eterno que no lleva a nada"
Muchas de las cosas que quizá me hicieron doler tienen que ver con esas promesas que se hacía para él y para mí y que quedaban en eso. En el "voy a.…" 


"Cuando hablo con él, sonrío. Generalmente porque estamos jodiendo o me dice algo gracioso. Ojalá que me haga sonreír por todo como antes. Y espero hacerlo sonreír también. Él quiere que sonría y sonría. Pero no es sencillo si la persona que amabas tanto, y en la que confiabas a ciegas te mueve tanto la brújula. Y te desmagnetiza. Y te hace perder el norte junto a él. Es como caminar a ciegas"
"vino a casa -como casi siempre sucede. No me molesta. Solo que me aburre... Me aburre hacer lo mismo siempre. Irme a su casa, no por el viaje, pero me aburre también. Me aburre quedarme acostada haciendo "nada". La monotonía mata la pasión. Y otras cosas también. Como la inseguridad. Y me puse bien el sábado porque vino y me dio y me dijo cosas hermosas. Me besó y también me sentí bien. Pero sigo teniendo miedo"



"¿Qué paso? ¿La magia se acaba tan rápido? ¿Y los juegos de seducción? ¿Dónde quedó todo? ¿Dónde queda el deseo? ¿Dónde quedó todo eso que me hacía sentir? No lo encuentro en mí. Y él me pide que yo ponga de mí"


"Me pone mal pensar como una opción el fin de todo. Pero está. Es una salida. Cobarde. Pero es una salida. No volver a intentarlo no sé si es la solución que opte con mucha seguridad. Pero, si las cosas se ven torcidas de acá a un mes... Y yo no voy a jugar más. Que el amor duela tanto, mmmmm no es negocio para ninguno de los dos.
Que alguien -por más amor que te tenga - te haga llorar tanto no está bueno. Ni para mí ni para él. El lloró por mí muchísimas veces por mi culpa. ¿Entonces? ¿No estaremos mal nosotros?"
"Pero necesito un tiempo sola para recomponerme yo. Valorarme por mi misma. Mi seguridad fue muy pisoteada estos últimos tiempos. Y no creo que nadie más que yo misma pueda reconstruirla. Supongo que es un poco de orgullo. Me costó MUCHO sentirme bien conmigo misma. Y ahora no me siento bien conmigo"


"Porque no se sí voy a poder volver a confiar en los hombres después de esto. Y pienso que no se va a poder volver a vivir nada de lo que viví con él de una manera especial. Solo él podría revertirlo. No creo en que otro hombre lo logre. No hay otro chico en mi mente ahora. No sé si
me serviría tampoco"



"Me cuesta y costaba pensar en otro, queda claro, ¿no? Por un lado, eso me da la pauta de que siento cosas por él. Pero, por otra parte, ahora no sé si es que siento muchísimo por él o siento también muchísimo miedo de los otros. De los hombres. En general. Entonces, pienso dos segundos y digo... ¿Y si me quedo sola? ¡No tengo problemas! No voy a llorar por alguien. Si lloro es porque no tengo milanesas para comer..."


"Y hoy en el río, mientras estaba sola merendando y ya habiéndome despedido de él... Pensé. Ya la oportunidad se la diste. Esperemos. Y si... La tercera es la vencida. O ya no se ni qué vez es... De todas formas, ahora caminarás con mucho más cuidado. Y a la primera de cambio que algo salga mal, buen.... intentaste -de nuevo-"
"No me entiendo. Me prometo no hablarle y es lo que hago primero cuando llego al lugar con wifi. No sé. Pero después al rato me arrepiento. Ya se lo dije. Me arrepiento porque me duele no sentir las cosas que dice. Me duele que no pueda sonreír tontamente como antes al celular porque le creo lo que dice. Y no es por mala pero realmente necesito creerle, pero me cuesta. Y siento aparte que lo lastimo. Que lo hago pensar cosas que no son. Pero realmente hay muchas cosas que me dolieron. Y que no dije en su momento por miedo a perderlo. Ponele. Y después hubo ocasiones que SÍ las dije e incluso hubo ocasiones puntuales en las que me vio mal y no sé... Las cosas seguían igual. Entonces me cuesta. Y tengo que recuperarme y me va a llevar un tiempo."


"Y ella continuó. "Si soñé que lo dejabas y volvías a casa llorando maaaal. Y yo estaba hablando con alguien por teléfono y tenía que colgar porque no parabas y no había forma de hacerte parar de llorar. ¿Y yo te decía ‘por qué lo dejaste? ¿Qué paso?' Y vos me contestabas ‘No sé! No sé!'. Y yo te preguntaba '¿Pero lo querés?' Y me decías  'Sisisisi lo quiero' y yo te decía '¿y entonces por qué carajo lo dejaste?' "








"Que te quiero mucho y que esta vez, “NO me quiero equivocar con vos”. Espero que vos tampoco…"


jueves, 23 de marzo de 2017

PUENTE DE DIODOS

CAPITULO 2

Y ya se encontraban en grupo. Nuestra chica se mantenía callada. Ella era demasiado vergonzosa para dar el primer paso en una conversación y mucho más cuando se trataba de todos chicos. Pero en silencio disfrutaba del momento. Disfrutaba de cómo él se desenvolvía al hablar. 
"Podría ser locutor" pensaba... Y de pronto llegó información sobre nuestro chico. Parecía que el chico misterioso compartía muchísimo con nuestra silenciosa muchachita. 
Se terminó el día en la facultad y ellos no cruzaron más palabras que las que se habían dado en ese círculo educativo, mientras ella intentaba evitar distraerse y mostrarse "inteligente" y "fuerte". Porque eso siempre hacía cuando un chico llamaba su atención, poner barreras a lo que le generaban las personas. Siempre puso primero su razón por encima de sus emociones, para ella hasta ese entonces era cómo se hacían las cosas, cómo resolvía sus "asuntos". ¿Se acuerdan? Ella pensó lo lógico: era otro asunto, otra distracción, otro amor fugaz de los que muchos catalogan como "platónico" por lo idealizado que está pero que nunca se lleva a la realidad. 
Como hasta ese entonces significaba "otro asunto" ella salió del aula aquel día pensando que iba a poder solucionar su "distracción". Que era uno más de los que la vida le había puesto en el camino y que disfrutara el momento. Pero jamás olvidando su objetivo de vida: ENTRAR A SU CARRERA. Nada ni nadie podría ni debería distraerla de SU OBJETIVO. 
Nuestra chica era muy caprichosa y en parte bastante egoísta porque siempre pensaba en ella y sus proyectos poniéndolos primero por sobre el de los demás. Ella siempre había funcionado así porque nunca se había encontrado en una situación de compartir proyectos. Exceptuando en el colegio cuando tenía que hacer alguna entrega de trabajo grupal, que claramente, odiaba hacer. Odiaba ser mandada, odiaba que le organizaran la vida. Ella nació más para liderar o ordenar que para que le dijeran lo que tenía que hacer. Odiaba que la contradijeran o que le plantearan situaciones espontáneas. Su obsesión era la planificación y aceptaba que moriría de ganas de saber qué sería de ella en el futuro si pudiera para anticiparse y ya estar preparada y organizada.
Nuestro chico, el misterioso de la voz destacada de locutor, el "asunto" de nuestra chica era todo lo opuesto. Hasta ese momento ella no tenía mucho más que su "buena onda" o "buena predisposición". Las primeras semanas ni siquiera sabían sus nombres. Pero al poco tiempo se presentaron más formalmente cuando el amigo de ella se acercó al misterioso locutor y empezaron a tener ESA "charla de hombres" en la que ella moría por participar: ¿mujeres? Y no!!! Guitarras y equipos. Ella estaba desesperada por entrar a su conversación y lo logró. Y para antes de que los 3 lo notaran eran mucho más que 3 personas con intereses en común. Hasta compartieron una pizza a la salida de la facultad un día. 
Mucho más adelante, pasaron días y días de cursada y ella cada día se acercaba más a su locutor, que para esos momentos ya era su amigo. De esos que te joden en clase, te pelean por todo y con quien te reís por debajo cuando tiran chistes sobre algún dicho del profesor. Porque claramente nuestro locutor no era ningún tonto, y tenía todas las de ganar para llevarse la atención de nuestra chica. Nuestro locutor era un chico sumamente interesante: sabía muchísimo, tanto de cuestiones académicas como de la vida en general. Todo lo que salía de su boca era llamativo para ella. ¿O era su boca lo que le llamaba la atención? No, no, no. Ella sólo lo quería como amigo, ¿no?