Son como las siete de la tarde. Mañana rindo mi último parcial del cuatrimestre. La verdad es que ni lo sentí. Hice muchísimo estos cuatro meses y sin estresarme o pasarla mal. Lo raro es que me encuentro mucho más sola que el año pasado. No sé cuento influyo eso.
"Estar sola". Sola no estoy. Me refiero a nivel pareja. Esto creo que tiene sus beneficios. Y a esta edad, tal vez, más. Permite que todo lo que hagas sea por y para vos. No quiero sonar egoísta pero pienso que estamos en la etapa de crecimiento máximo y hay que aprovecharlo.
Además para amar de verdad a alguien (aun más en los tiempos que corren hoy en día) uno tiene que primero amarse a si mismo.
Para amarse a uno mismo hay que conocerse. Y muy bien. No creer que nos conocemos. De todas formas, saliendo con diferentes personas supe "conocerme" un poco más. Pero no sé cuánto. Siento que me falta mucho más por saber de mí.
Hasta el día de la fecha creo que no me logré descubrir al 100%. ¿Algún día se logrará eso?
Mi última relación fue sumamente especial: intensa y duradera para el tiempo que yo solía manejar.
¿Qué aprendí sobre mí en esa última relación? o más bien, a secas: ¿Qué aprendí?
No sé si puedo decir que aprendí a amar. Eso creo que se vive aprendiendo. Día a día junto a la persona indicada. El amor es algo que crece, además. Varía constantemente en el tiempo y si el amor no madura entonces se termina muriendo. Parte de esto me quedó resonando como aprendizaje.
No sirve de nada la atracción, la "quimica" de las que muchos románticos empedernidos hablan, la "buena onda", lo vivido, lo sentido, lo perdonado, lo equivocado y lo acertado si el amor no madura. Esa es mi visión y mi lección de vida hasta el día de la fecha. No me sirve a la distancia si no saco nada para CRECER y ser mejor persona, mejor humano, mejor mujer. No sirve si el amor no madura.
Y no hablo de maduración como la fruta que uno come y se reconforta al saber que la elegiste bien en la verdulería. No. Hablo de un crecimiento, de una evolución, de una mejora continua hacia un mismo futuro. El amor nos reconforta como esa fruta que nos alimenta el alma y nos ayuda a fortalecernos y a crecer. El amor NOS madura. Existe, entonces, un amor madurado.
Cuando hablo de amor madurado me refiero a la relación entre dos personas que componen una pareja cuyo compromiso es doble. Ya no te podes preocupar sólo por TU crecimiento, sino que también está SU crecimiento y por consecuente el crecimiento o maduración del amor entre las partes. Ya no sos sólo vos, ahora hay un "yo", un "vos" y un "nosotros". La primera persona, la segunda persona y juntas hacen de nuevo la primera persona -pero en plural- (¿qué mágico no?)
Bueno y como decía, el crecimiento ahora del amor se transforma en un objetivo común, grupal, de a dos, parejo. Luchas para que él o ella sean cada día mejor al igual que vos también de manera personal.
Siempre me imaginé en pareja con alguien que me pontenciara, que me llevara a lo máximo que puedo dar de mi misma. No implica esto que el otro hipoteque su vida para hacer de la tuya la mejor. No. No sirve ser la "madre" o el "padre" de tu pareja. Porque les aviso, eso pasa.
No es TU rol. No es tampoco SU rol. El rol es más similar al de un compañero de aprendizaje y crecimiento, ¿saben?
Para ello, es necesario que vayan al mismo ritmo. El tiempo es fundamental. Créanme. El tiempo es sumamente importante. La fase por consecuencia también. Se crece, se madura el amor siempre que estas personas se encuentren en sintonía, en fase a la misma frecuencia. Como si cada corazón tuviera su frecuencia natural y al coincidir cada tantos ciclos se consiguiera llegar a la resonancia, potenciando la amplitud y logrando la maduración del amor.
Si no sucede así, siempre van a ser encuentros casuales. Pulsos de un metrónomo del Universo -como diría Gustavo- que los hizo coincidir sólo por un tiempo. Sólo por un determinado número de ciclos.