domingo, 16 de julio de 2017

Miedo



Miedo a no dejarte huella, 
a no ser más que un recuerdo, 

o incluso ser trozos de nada. 
Miedo de quedarme con las ganas. 
Miedo que me condiciones
Atreverme, a desear seguirte
 cuando tus pasos se alejan cuesta abajo por las calles. 
Miedo de sentir cómo me estremezco 
con tu boca lejos de mi boca, 
de pensar en esta vida y luego otra, 
de pedir lo que no me podes dar. 
Miedo de verte y no tocarte, 
de imaginarte y convertirme en confidente 
y que me cuentes realmente quién acompaña tus noches
y es parte ahora de tus fantasías.
Miedo a no reconocerte o no saber de qué hablarte. 
Miedo de tu sexo, 
miedo de confesarte lo que ahora me gusta,
 miedo porque igual no viniste,
desapareciste y no me buscaste. 
Miedo porque ahora sé 
que simplemente NO ES.
NO SOMOS.

jueves, 13 de julio de 2017

Llega la noche


Llegaba la noche y yo estaba con alguien que incluso en mi plano onírico resulta aburrido y estúpido. Llegaba la noche y ya no me hacía sonreir nada incluso habiendo tomado lo suficiente.
Llegaba la noche y me escapaba de las garras de un hombre que lo único que quería era tocarme físicamente. 

Llegaba la noche y me daba cuenta que la conversación se vaciaba poco a poco y que él sólo me veía como un premio más para su masculinidad. 
Llegaba la noche y yo me daba cuenta que a medida que más tiempos pasaba con ese chico, menos me quería a mi misma. Menos valía como mujer. 
Llegó la noche y me fui. Me paré de la silla y lo dejé. Me fui a caminar por la calle llena de lucecitas del barrio de Palermo. Me reía y me sentía libre. Llena de luz. 
Llegó la noche y aprendí a soltar esa sonrisa que es genuina. Esa sonrisa plena de "estoy haciendo lo que quiero, nada puede sorprenderme más que lo que estoy viendo". Pero me confundí. Te ví con otra. 

Estabas ahí en pleno Plaza Serrano comiendo con ella. Noche de verano aparte. Hermoso para estar afuera. La luna estaba llena como mi corazón hasta ese momento. Las estrellas competían contra las luces de las calles para ver quién brillaba más fuerte. Y ustedes ahí. Casi a milímetros de un beso. 

Sentí un frío recorrerme toda la espalda hasta el cuello. 

Sentí que el vacío me llenó. 
Ella era casi tan radiante como la misma luna. Creo que le ganaba. Vos, irradiabas una energía hermosa, propia de vos, pero cambiada. Estaban en sintonía perfecta. Eran perfectos juntos. 
Me sentí ajena a todo el mundo por un momento. Me di cuenta que en realidad me sentía ajena a esa situación que en parte hacía poco solía ser mi mundo. Pero ahora no lo era más. 
Me sentí paralizada por completo. No sabiendo qué hacer exactamente procedí a tomar un taxi para irme a casa. No quería ver más. Había sido suficiente se ve. Y masoquista no suelo ser.
Entonces sucedió algo mágico. Cuando paré el taxi, frente a la calle paraban varias lineas de colectivos y vi antes de subirme cómo se despedían. 
Pensé: ¿a caso no se van juntos? Y preferí dejar morir mi instinto de mujer en esa pregunta del momento. Me subí al taxi. 
Llegue a mi casa. Aún era de noche. La noche ya había llegado y me había comido por completo el alma. Me hundí de fondo en mi sillón y pensé en qué comer. Tenía hambre moría de hambre. Al menos algo dulce para ahorrarme la angustia a secas.
Entonces pasó algo extraño. Me llamaste. Atendí.
Preguntabas si te había visto en Plaza Serrano porque él creyó haberme visto a mi. Y le mentí. Preferí decirle que no, que no había sido yo. Que se habría confundido. Yo había entendido que él había continuado, no quería invadir su felicidad. 

A lo que él me dijo que le había parecido que sí era yo y que le hubiera encantado encontrarme realmente porque se había encontrado con su prima de interior que se encontraba exhausta por el ruidoso mundo de capital. 

Interesante pensé. No era ese nivel de "otra" que pensaba. Bueno... pensé. Pero no iba a quedar en nada esto. Como todo. Entonces decidí decirle si quería venir a tomar algo a casa. 
Hubo unos segundos -eternos- de silencio. Y me dijo "Hoy no puedo, voy a lo de mi novia"
El universo no se había confundido. Y yo no tenía que haber atendido. 
Llega la noche y uno comete errores. Lo malo de la noche es que te abre la mente y el alma porque cierra los otros sentidos. La noche te invita a concentrarte en lo profundo del ser humano. En el día nos encontramos siempre ocupados por las tareas mismas del día a día. Pero cuando llega la noche...

Llega la noche y esos errores cometidos son errores que en el futuro no se van a olvidar pero se van a desvanecer o se van a poder ocultar más sencillamente que los cometidos a la luz del sol. Es como si la luna tuviera otra mirada para los dos mientras hablábamos por teléfono. 
No pasaba nada. Estaba oscuro y era de noche. 

Entonces te dije que me alegraba escuchar eso y que tuvieran linda salida. Y cortamos. 

Por suerte me desperté a tiempo para no seguir con el sueño. Pero de alguna extraña manera me desperté feliz. Te sentí bien y te sentí feliz. Entiendo que suene medio extraño pero no puedo ver que mi felicidad sea independiente de la tuya. No por ahora. Y creo que nunca va a serlo. Entonces me desperté feliz porque vos lo eras. Y sé que lo vas a ser. 

Te soñé con otra. Si. Dolió. Muchísimo. No estoy lista para vivirlo en el plano real. No. Eso es seguro. Pero pienso en ello. Sé que va a pasar. Ojalá pase. Pero siento que me va a doler. Entonces, mi cuerpo ya está curándose desde ahora.

martes, 11 de julio de 2017

Entendí.

Por las noches cuando el mundo y el universo se callan, cuando el alba detiene la brisa, esos instantes en los que no hay estrellas, pero el cielo tiene claridad... Ahí es cuando mi mente divaga, y se me da por extrañarte, por sentirte nuevamente a mi lado.



No sé si sonreír o ponerme triste por lo que ya fue ... Pero en la vida hay un pequeño porcentaje de cosas inevitables y en esas te encontras vos.





Enamorarme fue necesario, aunque haya sido de vos.
Fue necesario para abrirme ante una realidad que las cosas que se pierden duelen y que el maldito tiempo no soluciona (tiempo al tiempo dicen, pero el tiempo pasa rápido sólo para los que aman)
También dicen que los recuerdos sólo duermen y se despiertan de las sombras a la madrugada cuando uno más solo se siente, que vivir es necesario y aprender a no estar al lado de la persona a quien amas es Igual al mismo vacío.


Hoy entendí que aunque pasen muchas bocas por mis labios, ninguno me sabrá a los tuyos, a ese beso que me hizo conocer la paz. 
Entendí que es difícil que mi cuerpo disfrute de otras manos cuando aún lleva las marcas de tus dedos.
Entendí que podrán existir muchas primaveras pero sin tus ojos todo es invierno.
Entendí que tener sexo sin amor es como masturbarme; siempre me faltará algo más. 
Y aunque yo ya no te espero devuelta, sé que a veces uno se enamora de la persona incorrecta ¿No?
Y mordiéndome la lengua con un nudo en la garganta y muchísimo miedo en mi alma, deseo que seas feliz. Que ames a la mujer correcta y que vos seas el indicado para ella.
Quererte es lo más valiente que he hecho y lo que hasta hoy me hizo crecer como persona y como mujer. Siempre busqué -y aun busco- lo diferente, lo real, lo difícil, lo complejo. Porque lo fácil a veces me resulta divertido pero es traicionero y me deja un hueco profundo en el pecho. Horrible. 
Pero como la vida es igual de jodida porque también entendí que conservar lo difícil te cuesta lágrimas, y muchos desvelos. 
Ésta es la confusión que vos le causas a mis pensamientos, noche tras noche.

miércoles, 5 de julio de 2017

NUNCA

Él nunca me supo entender.
Él nunca me supo explicar por qué era cómo es
Él nunca me supo cuidar como yo quería que lo hiciera
Él nunca me llevó a los lugares a los que yo le pedía que me llevara
Él nunca me regaló el peluche que quería
Él nunca me regaló ropa interior para deleitarlo alguna noche especial
Él nunca me regaló una noche especial a la luz de las velas
Él nunca me regaló una noche  a la luz de las estrellas
Él nunca me regaló una cena por aniversario
Él nunca me llevó al cine
Él nunca me enseñó a confiar en mí verdaderamente
Él nunca pensó que podía perderme
Él nunca me abrió la puerta del auto
Él nunca me vino a buscar para salir
Él nunca me invitó al teatro

Él nunca me vio llorar como ahora.
Él nunca me vio perdida como lo estoy ahora. 

Pero...

Él siempre estuvo conmigo cuando lo necesité, aunque ahora ya no esté.
Él siempre trató de entenderme, aunque al final admite que no quiere.
Él siempre se puso segundo en prioridades.
Él siempre intentó transmitirme toda la seguridad que podía, aunque tampoco fue suficiente.
Él siempre me demostró su cariño, su afecto y su amor. Aunque no supe entenderlo.
Él siempre me llenó de alegrías, aunque ahora tengan un sabor agridulce a recuerdos pasados por lágrimas.

Él siempre me vio llorar pero no como ahora. 
Él me enseño muchísimas cosas.
Él me enseño a sentirme querida por alguien. 
¿Alguna vez voy a olvidarme de que me hiciste sentir así? 
La respuesta es NUNCA.

lunes, 3 de julio de 2017

¿El amor madura? ¿O "nos" madura?

Son como las siete de la tarde. Mañana rindo mi último parcial del cuatrimestre. La verdad es que ni lo sentí. Hice muchísimo estos cuatro meses y sin estresarme o pasarla mal. Lo raro es que me encuentro mucho más sola que el año pasado. No sé cuento influyo eso. 
"Estar sola". Sola no estoy. Me refiero a nivel pareja. Esto creo que tiene sus beneficios. Y a esta edad, tal vez, más. Permite que todo lo que hagas sea por y para vos. No quiero sonar egoísta pero pienso que estamos en la etapa de crecimiento máximo y hay que aprovecharlo. 
Además para amar de verdad a alguien (aun más en los tiempos que corren hoy en día) uno tiene que primero amarse a si mismo.
Para amarse a uno mismo hay que conocerse. Y muy bien. No creer que nos conocemos. De todas formas, saliendo con diferentes personas supe "conocerme" un poco más. Pero no sé cuánto. Siento que me falta mucho más por saber de mí. 
Hasta el día de la fecha creo que no me logré descubrir al 100%. ¿Algún día se logrará eso?
Mi última relación fue sumamente especial: intensa y duradera para el tiempo que yo solía manejar.
¿Qué aprendí sobre mí en esa última relación? o más bien, a secas: ¿Qué aprendí?
No sé si puedo decir que aprendí a amar. Eso creo que se vive aprendiendo. Día a día junto a la persona indicada. El amor es algo que crece, además. Varía constantemente en el tiempo y si el amor no madura entonces se termina muriendo. Parte de esto me quedó resonando como aprendizaje.
No sirve de nada la atracción, la "quimica" de las que muchos románticos empedernidos hablan, la "buena onda", lo vivido, lo sentido, lo perdonado, lo equivocado y lo acertado si el amor no madura. Esa es mi visión y mi lección de vida hasta el día de la fecha. No me sirve a la distancia si no saco nada para CRECER y ser mejor persona, mejor humano, mejor mujer. No sirve si el amor no madura. 
Y no hablo de maduración como la fruta que uno come y se reconforta al saber que la elegiste bien en la verdulería. No. Hablo de un crecimiento, de una evolución, de una mejora continua hacia un mismo futuro. El amor nos reconforta como esa fruta que nos alimenta el alma y nos ayuda a fortalecernos y a crecer. El amor NOS madura. Existe, entonces, un amor madurado.
Cuando hablo de amor madurado me refiero a la relación entre dos personas que componen una pareja cuyo compromiso es doble. Ya no te podes preocupar sólo por TU crecimiento, sino que también está SU crecimiento y por consecuente el crecimiento o maduración del amor entre las partes. Ya no sos sólo vos, ahora hay un "yo", un "vos" y un "nosotros". La primera persona, la segunda persona y juntas hacen de nuevo la primera persona -pero en plural- (¿qué mágico no?)
Bueno y como decía, el crecimiento ahora del amor se transforma en un objetivo común, grupal, de a dos, parejo. Luchas para que él o ella sean cada día mejor al igual que vos también de manera personal. 
Siempre me imaginé en pareja con alguien que me pontenciara, que me llevara a lo máximo que puedo dar de mi misma. No implica esto que el otro hipoteque su vida para hacer de la tuya la mejor. No. No sirve ser la "madre" o el "padre" de tu pareja. Porque les aviso, eso pasa. 
No es TU rol. No es tampoco SU rol. El rol es más similar al de un compañero de aprendizaje y crecimiento, ¿saben?
Para ello, es necesario que vayan al mismo ritmo. El tiempo es fundamental. Créanme. El tiempo es sumamente importante. La fase por consecuencia también. Se crece, se madura el amor siempre que estas personas se encuentren en sintonía, en fase a la misma frecuencia. Como si cada corazón tuviera su frecuencia natural y al coincidir cada tantos ciclos se consiguiera llegar a la resonancia, potenciando la amplitud y logrando la maduración del amor. 
Si no sucede así, siempre van a  ser encuentros casuales. Pulsos de un metrónomo del Universo -como diría Gustavo- que los hizo coincidir sólo por un tiempo. Sólo por un determinado número de ciclos.