EL AMOR ES LA ÚNICA RELIGIÓN, EL ÚNICO DIOS, el único misterio que hay que vivir, que hay que entender. Una vez que comprendes el amor comprendes a todos los sabios y a todos los místicos del mundo. No es difícil. Es algo tan simple como los latidos de tu corazón o como tu respiración. Es algo innato en ti, no es algo que te dé la sociedad. Y aquí es donde quiero hacer hincapié: el amor surge cuando naces, pero, evidentemente, está sin desarrollar, como todo lo demás. El niño tiene que crecer.
La sociedad se aprovecha de esa laguna. El amor del niño necesitará tiempo para crecer; mientras tanto, la sociedad no hace más que condicionar la mente del niño con ideas sobre el amor que son falsas. Cuando llega el momento en el que estás preparado para explorar el mundo del amor, estás tan lleno de tonterías acerca de él que no tienes muchas posibilidades de encontrar el amor auténtico y desechar el falso. Por ejemplo: siempre y en todas partes se ha dicho a los niños que el amor es eterno; una vez que amas a una persona, la amas para siempre. Si amas a una persona y posteriormente sientes que ya no la amas, significa que nunca la amaste.
Pero esta idea es muy peligrosa. Te inculca la creencia de un amor permanente, pero en la vida no hay nada permanente. Las flores florecen por la mañana y por la tarde desaparecen. la vida es un flujo continuo: todo cambia, se mueve. No hay nada estático, nada es permanente. Te han inculcado la idea de que el amor es permanente, y eso destruirá toda tu vida. Esperarás un amor permanente de una mujer, y la mujer esperará un amor permanente de ti. El amor se vuelve secundario, la permanencia se convierte en lo principal. Pero el amor es una flor tan delicada que no puedes forzarla a ser permanente.
El amor auténtico es tan incierto como tu vida. No puedes afirmar que mañana sigas aquí. Ni siquiera puedes afirmar que sobrevivirás al momento siguiente. Tu vida está continuamente cambiando: de la infancia a la juventud, a la madurez, a la ancianidad, a la muerte; está continuamente cambiando. El amor auténtico también cambiará. Es posible que si estás iluminado tu amor trascienda las leyes normales de la vida, que no cambie ni sea permanente sino que simplemente sea. Ya no se trata de cómo amar; tú mismo te has convertido en amor, así que todo lo que haces está lleno de amor.
No es que hagas algo concreto que sea amor; de todo lo que haces se desprende amor. Sin embargo, antes de la iluminación ocurrirá con el amor lo mismo que con todo lo demás: cambiará. Si hay comprensión, es posible que tu amor se convierta en una relación para toda la vida, pero recuerda que no será permanente. Tendrá altibajos, sufrirá cambios.
Es muy fácil de entender. Cuando empezaste a amar, eras muy joven, no tenías experiencia. ¿Cómo puede seguir siendo igual tu amor si te has convertido en una persona madura? Tu amor también alcanzará cierta madurez. Y cuando seas anciano tu amor tendrá un aroma diferente. El amor seguirá cambiando, y de vez en cuando simplemente necesitará una oportunidad para cambiar. En una sociedad sana será posible darle esa oportunidad, y que tu relación con otra persona no se rompa. No obstante, también es posible que tengas que cambiar de amante muchas veces a lo largo de tu vida. No tiene nada de malo. Es más, cambiar de amante muchas veces en tu vida te enriquecerá, si todo el mundo hace lo que te estoy diciendo acerca del amor, todo el mundo se enriquecerá.
No sé si me encuentro de acuerdo con todo esto que Osho dice en uno de sus libros. Pero pienso que el amor madura y que por ello nunca es algo que se pueda mantener igual, o constante en el tiempo. Si esto sucede, entonces, no está bien. Y ese amor va a perder poco a poco su brillo característico, su aroma increíble a perfección y uno va a ir dejándose estar, y cuando menos te des cuenta, te vas a sentir completamente vacío. El amor tiene que cambiar, renovar, refrescar como una brisa de nuevos horizontes que nos esperan para crear mundos mejores que el de hoy. Pero bueno, no siempre entendemos la parte de que éste no sea constante. Y ahí es cuando nos lastiman, o nosotros lastimamos. Pero no tenemos que estar mal. Es parte de este camino. Y así uno es cómo mejor aprende.
Nunca dejemos de amar y cuando amemos, amemos sabiendo esto: necesitamos que ese amor fluctúe, cambie, tenga sus altibajos. Sino, no va a poder enriquecerse jamas y va a terminar muriendo en la misma monotonía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario